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Mitos y realidades

La experiencia de amamantar es diferente para cada mujer y a veces puede ser difícil. Pero tenemos buenas noticias: nosotros le ayudaremos a recibir información fácilmente cuando más la necesita. Con tanta información diseminada, hemos recopilado algunos mitos comunes y realidades que la podrán ayudar en el camino.

LOS PRIMEROS DÍAS LAS MOLESTIAS EN LOS SENOS POR QUÉ ES MEJOR LA LECHE MATERNA EL SUMINISTRO DE LECHE APOYOS Y LA SALUD DE MAMÁ EL BIBERÓN Y EL SACALECHES EL SUEÑO DE MAMÁ Y BEBÉ VER TODOS LOS MITOS

MITO: En el primer o segundo día se puede saber si amamantar funcionará: no debería ser difícil hacerlo.

Amamantar requiere práctica, y en ocasiones los primeros días pueden ser un reto. Cada equipo de mamá y bebé es único, y se requiere de un tiempo para saber qué les funciona mejor. Los primeros días (o semanas) son el periodo en el que usted y su bebé están aprendiendo el uno del otro. Considere esos días como una práctica, y verá que pronto estarán cómodos y habrán establecido su propio ritmo. Apóyese en los familiares y amigos que apoyan su objetivo de amamantar y aproveche los programas de apoyo en la comunidad, como su oficina local de WIC o la Línea de Ayuda con la Lactancia (855-550-6667). ¡No se dé por vencida, juntos aprenderán!

MITO: Amamantar es doloroso.

Si bien amamantar no debería doler, es común que los senos y pezones se sientan doloridos y sensibles por unos días, mientras su cuerpo se ajusta a esta nueva tarea. Si siente dolor o molestias, pida ayuda a una consejera de lactancia, quien podrá identificar los problemas y mostrarles a usted y a su bebé la técnica para un buen agarre y las diferentes posiciones para amamantar.

MITO: Los primeros días no producirá suficiente leche materna.

La leche que se produce los primeros días se llama calostro, conocido también como “oro líquido”. Esta leche es rica en todos los nutrientes que el bebé necesita. Aunque su volumen sea pequeño, es suficiente para llenar el pequeño estómago de su bebé recién nacido. Amamantar a su bebé cada vez que tenga hambre garantizará que coma lo suficiente y también fortalecerá su producción de leche.

MITO: Amamantar dificulta que el papá y otros miembros de la familia establezcan un lazo con el bebé.

Las nuevas mamás y sus bebés necesitan el amor y apoyo de las personas a su alrededor, quienes pueden ayudar de muchas maneras. Una forma en la que los miembros de la familia pueden fortalecer sus lazos con el bebé es abrazarlo en contacto de piel a piel. Esta poderosa forma de contacto brinda muchos beneficios, entre ellos el tranquilizar y consolar a los bebés. Una vez que ya no tienen problemas al amamantar (alrededor de cuatro semanas después de dar a luz), muchas mamás optan por sacarse la leche y dejar que sus parejas le den el biberón al bebé.

MITO: Amamantar en público es de mala educación. Es algo que nadie más tiene que presenciar.

No hay nada vergonzoso en alimentar a un bebé hambriento, a la hora que sea y en el lugar que sea. Si así lo prefiere, puede usar una cobijita ligera para cubrirse; sin embargo, no está obligada a hacerlo. La ley dice que puede amamantar en público en cualquier lugar en el que se le permita estar, incluidos los restaurantes y los parques. ¡Hágalo!

MITO: Amamantar es mucho trabajo y consume demasiado tiempo y energía.

Amamantar sí requiere de tiempo y energía, pero ¡piense en las facilidades que le ofrece al no tener que preparar fórmula, especialmente a media noche! No tiene que poner a hervir agua, ni lavar y esterilizar biberones, ni mezclar fórmula y ponerla a la temperatura correcta. Cuando amamanta, su leche está lista en la cantidad y a la temperatura correctas en cualquier momento que el bebé quiera comer.

MITO: Una vez que el bebé empieza a tomar el biberón, ya no querrá alimentarse del pecho.

Todos los bebés son diferentes. La mayoría de los bebés amamantados alternan entre el pecho y el biberón sin ningún problema. Puede que algunos empiecen a preferir uno sobre el otro. Si esto sucede, comuníquese con su oficina local de WIC o llame a la Línea de Ayuda con la Lactancia (855-550-6667) para pedir ayuda.

MITO: O todo o nada: no se puede amamantar y dar biberón al mismo tiempo.

Muchas mujeres se fijan la meta amamantar de forma exclusiva, pero los planes pueden cambiar por diferentes razones. Añadir fórmula a la dieta del bebé no significa que tiene que dejar de amamantarlo. Trabaje con su oficina de WIC o con una consejera de lactancia y su pediatra para determinar cuánta leche materna y fórmula necesita su bebé en crecimiento en su primer año de vida. Recuerde, ¡cada onza cuenta!

MITO: Usar fórmula no afecta la producción de leche materna.

Reemplazar una toma en el pecho con una toma de fórmula puede afectar la producción de leche; además, la fórmula es un poco más difícil de digerir para el bebé. Durante las primeras 4 o 6 semanas las tomas deben ser principalmente del pecho, para estimular y proteger producción de leche. Si necesita saltarse una sesión en la que debía amamantar a su bebé, asegúrese de reemplazarla usando el sacaleches. Si normalmente complementa la leche materna con fórmula, trabaje con su oficina de WIC o con una consejera de lactancia para que le ayuden a proteger su producción de leche.

MITO: Las madres que amamantan no duermen lo suficiente.

¡Las investigaciones muestran que, de hecho, las madres que amamantan duermen más! No tiene que ir a la cocina a preparar biberones. Cuando amamanta, su leche está siempre disponible en la cantidad y a la temperatura adecuadas para el bebé.

MITO: Si amamantas no puedes tomar medicamentos.

Muchos medicamentos pueden tomarse de forma segura mientras esté amamantando. Para cerciorarse de que sus medicamentos sean seguros, visite InfantRisk.com (en inglés) o llame a su línea de ayuda, 806-352-2519, de lunes a viernes y de 8:00 a. m. a 5:00 p. m. No olvide decirles a su médico y farmacéutico que está amamantando.

MITO: Todas las mamás se sienten felices y dichosas en los días posteriores al parto.

Muchas nuevas mamás, hasta el 80 por ciento de ellas, se sienten en realidad tristes, estresadas y abrumadas en los días posteriores al parto. Esto se conoce como “tristeza posparto”. Las mamás con tristeza posparto también podrían experimentar disminución del apetito, irritabilidad y ansiedad. Estos síntomas tienden a mejorar por sí solos hacia el fin de la segunda semana.

Si los síntomas no mejoran o si llegan a empeorar, comuníquese con su ginecobstetra para hablar de la depresión posparto y la ansiedad. Causada por una combinación de cambios hormonales, falta de sueño y la adaptación a ser madre, la depresión posparto puede tratarse con medicamentos seguros para la lactancia y terapia.

MITO: Si mi bebé llora, probablemente es porque no estoy produciendo suficiente leche.

Los bebés lloran para comunicarse. Si bien lo hacen cuando tienen hambre, también lloran cuando tienen calor o frío, cuando necesitan un cambio de pañal, se sienten sobreestimulados, están cansados o simplemente cuando quieren que alguien los cargue. Si su bebé parece llorar más de lo que considere normal o si cree que no está comiendo lo suficiente, llame a su pediatra y luego a la Línea de Ayuda con la Lactancia en Texas, abierta 24/7, para pedir ayuda: 855-550-6667.

MITO: Si fumo no podré amamantar.

Aunque es mejor no fumar si está amamantando, la leche sigue siendo mejor para el bebé que la fórmula, incluso si usted fuma. La leche materna protege a su hijo de enfermedades, algo que no puede hacer la leche de fórmula. Si fuma, hágalo justo después de cada toma, y no antes. Respirar humo de segunda mano es más peligroso para los bebés que lo que pudieran recibir a través de la leche. No fume cerca de su bebé ni permita que nadie más lo haga. Fume afuera, lejos del bebé, y póngase un saco o una bata que pueda dejar afuera cuando termine. Además, no fume en el carro si su bebé viaja en él, ni siquiera con las ventanas abiertas.

MITO: No vale la pena aprender a amamantar si voy a regresar al trabajo.

Si bien es necesario hacer planes de antemano, amamantar es posible y beneficioso para las mamás que trabajan. La mayoría de los empleadores están obligados legalmente a ofrecer a las mamás descansos regulares y un lugar privado en el que puedan usar el sacaleches. Amamantar a su bebé durante su primer año de vida (o por más tiempo) tiene beneficios de por vida. Recuerde, ¡cada onza cuenta!

MITO: No es bueno dejar que el bebé se duerma mientras es amamantado.

Es normal que los bebés se queden dormidos mientras son amamantados. Después de esto, la mayoría de ellos se despierta varias veces durante la noche. No hay nada de malo en dejar que su bebé se duerma mientras lo amamanta.

MITO: Amamantar hace que se caigan los senos.

Amamantar no tiene nada que ver con esto: las investigaciones demuestran que los cambios hormonales y las fluctuaciones de peso durante el embarazo son la causa principal de los cambios en los pechos. La edad y los factores hereditarios también contribuyen a que esto pase.

MITO: Amamantar será difícil para mí porque tengo los senos pequeños (o grandes).

Sea cual sea su tamaño, los pechos pueden producir suficiente leche, y los bebés se pueden alimentar sin importar el tamaño de los pechos o los pezones. Sin embargo, es posible que necesite un poco de ayuda de una mamá consejera o de una consejera de lactancia para encontrar la posición que mejor les funcione a usted y a su bebé.

MITO: No puedo amamantar si me he operado los senos.

Muchas mujeres que se han operado los senos pueden amamantar. Si se ha operado los senos, trabaje con una consejera de lactancia para asegurarse de que el bebé se esté alimentando bien. Ella podrá ayudarle a maximizar su producción de leche y a llevar un registro del aumento de peso y crecimiento del bebé. Recuerde que, aun si no puede amamantar del todo, ¡cada onza cuenta!

MITO: Darles fórmula a los bebés les ayuda a dormir mejor.

Es posible que la fórmula haga que su bebé duerma por periodos más largos, pero esto se debe a que la fórmula es más difícil de digerir que la leche materna. Los bebés digieren la leche materna mucho más fácilmente y, por esta razón, están listos para comer con más frecuencia.

Además, amamantar puede reducir el riesgo de que los bebés sufran del Síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL) hasta en un 64 por ciento.

MITO: La fórmula es tan buena como la leche materna.

La leche materna está hecha a la medida de las necesidades del bebé en cada etapa del desarrollo, y es rica en anticuerpos, antivirus y antialergénicos que protegen al bebé de las enfermedades. La leche materna es más fácil de digerir y contiene más vitaminas y minerales que la fórmula. Además, es gratis, fresca y segura, y el bebé puede tomarla en cualquier momento y en cualquier lugar.

MITO: Amamantar por mucho tiempo lleva a tener niños malcriados.

Las investigaciones muestran que los bebés y niños pequeños que son amamantados forman vínculos sanos y de confianza con sus madres. No hay pruebas de que amamantar a los bebés por un año o más allá cause efectos negativos.

MITO: Agregar cereal al biberón ayuda a que el bebé duerma toda la noche.

Los bebés no pueden digerir bien alimentos sólidos hasta los 6 meses, más o menos. Hasta ese momento, su bebé necesita solo leche materna o fórmula. Agregar cereal al biberón no ofrece ningún beneficio de salud, no ayudará a que el bebé duerma toda la noche y podría aumentar las posibilidades de que se ahogue. Introducir cereal y otros alimentos demasiado pronto también podría llevarle a alimentar de más al bebé, aumentando así su riesgo de obesidad.

MITO: Una vez que empiezan a comer alimentos sólidos, los bebés ya no necesitan leche materna.

Su bebé crecerá bien tomando solo leche materna hasta que pueda comer y digerir alimentos sólidos de forma segura, alrededor de los 6 meses. Seguirá necesitando principalmente leche materna durante su primer año de vida, y la irá reemplazando gradualmente con alimentos sólidos conforme crece. La leche materna cambia a medida que crece el bebé y proporciona la nutrición perfecta que necesita en cada etapa. También continúa protegiéndolo de enfermedades y les ayuda a ambos a estar sanos de por vida.

MITO: Debo dejar de amamantar cuando le salen dientes al bebé.

La aparición de los dientes puede asustar a las mamás que amamantan; sin embargo, no todos los bebés muerden mientras toman el pecho. La mayoría de las veces, cuando el bebé muerde está dando la señal de que ya terminó de comer. Los bebés no pueden morder mientras están comiendo del pecho activamente. Tan pronto como su bebé termine de comer, retírelo del seno. Si su bebé la muerde, mantenga la calma, rompa el agarre y suavemente dígale: “no”. ¡Si tiene una fuerte reacción podría divertirlo y despertar tanto su interés que querrá hacerlo de nuevo!

MITO: Si se sigue amamantando al bebé después de que cumpla un año, es solo para reconfortarlo.

La leche materna sigue siendo rica en nutrientes y factores de protección y seguirá cambiando para satisfacer las necesidades de su hijo, igual que cuando era un bebé. La Academia Americana de Pediatría apoya amamantar a los hijos hasta que cumplan 2 años, o más allá. Guíese por su instinto y haga lo que sea mejor para usted y para su bebé. Comuníquese con su oficina local de WIC para recibir apoyo adicional.

MITO: Usar el sacaleches es bueno para saber cuánta leche se está produciendo.

Nunca se producirá tanta leche con un sacaleches como la que se produce con un bebé bien amamantado. El bebé puede vaciar los senos mucho mejor que el sacaleches. No hay razón para alarmarse si no se extrae mucha leche con el sacaleches. Mientras su bebé produzca suficientes pañales mojados y sucios y esté dentro de la curva normal de crecimiento, puede estar segura de que está recibiendo suficiente leche.

MITO: Las mamás que amamantan no pueden tener vida social.

Salir de casa con un bebé puede ser difícil; pero si sale con su bebé, la leche materna está lista en cualquier momento que se necesite. Si deja a su bebé en casa al cuidado de alguien más, puede dejar un biberón con su leche o con fórmula para que lo alimenten en su ausencia. Como nueva mamá, es fácil aislarse un poco, pero es importante mantener la comunicación con familiares y amigos.

MITO: No amamantes cuando estés enferma porque podrías contagiar al bebé.

Cuando se enferma con un resfriado, gripe o una infección, su organismo produce anticuerpos, es decir, “luchadores contra los microbios” que ayudan a combatir cualquier bacteria o virus que la haya hecho enfermarse. Los microbios no pasan por la leche materna, pero los anticuerpos sí. De manera que si amamanta cuando no se está sintiendo bien ayuda a proteger a su bebé de las enfermedades. Si le da fórmula a su bebé cuando usted no se siente bien, su bebé no recibirá esos anticuerpos que ayudan a protegerlo.

MITO: Amamantar impide volver a quedar embarazada.

Si bien amamantar afecta su ovulación y fertilidad, no es un método de control natal garantizado. El ciclo menstrual suele regresar aproximadamente 6 meses después del parto, pero la ovulación puede ser inconsistente. Hable con su ginecobstetra sobre los métodos anticonceptivos que no interfieren con la lactancia materna.

MITO: Después de beber alcohol, debes “sacar y tirar” la leche.

No es necesario “sacar y tirar” si de vez en cuando se toma un trago. La Academia Americana de Pediatría recomienda esperar dos horas por cada bebida alcohólica que se tome (1 onza de alcohol, una cerveza de 12 onzas o 4 onzas de vino) para amamantar. Si planea tomar un poco más, sería mejor que use el sacaleches antes en caso de que a su bebé le dé hambre cuando usted todavía tenga alcohol en su organismo.

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